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Querer es SUPERPODER!

Hoy me ha pasado una cosa muy curiosa en el Gimnasio. Hace dos meses aproximadamente me quedé sin excusas que justificaran los achaques que los dos embarazos habían dejado en mi cuerpo, y haciendo encaje de bolillos para acoplar unas horas de ejercicio en mi ajetreada agenda, decidí apuntarme al gimnasio. De este modo, ya no tendría excusa para no moverme un poco, y además, contribuiría a la liberación de esas hormonas tan agradables que te hacen sentir estupendamente llamadas endorfinas. Comencé muy motivada, con la sensación de haber perdido ya 5 kilos con el mero hecho de traspasar la puerta del Gimnasio. Decidí organizarme las clases divertidas para no abandonar mi propósito, puesto que me conozco, y se que si algo me aburre, no tardo en cambiar de dirección. Seleccioné una clase que se llama BBClass, que vendía que mediante pasos de ballet, tonificabas todo el cuerpo. Tras acudir a un par de clases de estas, y darme cuenta de que parecía un pato mareado mas que una grácil bailarina de danza clásica, opté por modificar mi rumbo y apuntarme a Tabatta. Ya calzada con mis zapatillas y esperando inquieta al monitor en el lugar del gimnasio que me habían indicado, comenzaron a pasar mis compañeras de BBclass y a preguntar que sino iba a entrar en la clase. Yo, muy animada y dispuesta les informé de que iba a hacer Tabatta! Las caras que se sucedían mientras iba informado a todas la que me preguntaban, irradiaban una mezcla de pánico y pena hacia mí como si quisieran decirme “Ay infeliz, pero tu has visto ese cuerpecito tuyo??no vas a aguantar ni dos minutos!!!Esas clases solo son para los Súper Cachas!!!”. Yo, aun con un pequeño sudor frío recorriendo mi espalda, y haciendo honor a la fama de Bulldocer que me caracteriza, me mantuve en mi sitio, con la mirada perdida, deseando hacer mil preguntas, pero conteniendo la compostura. De pronto, y como un torbellino, apareció un chico con guantes, como muy equipado. – Eres el monitos de Tabatta?- le pregunté. – Vas a hacer Tabatta???- me respondió con la misma expresión que mis compañeras. – Si!!!- le dije ya casi rozando la ofensa. – Pues ahora vendrá el profesor- Y de pronto, apareció al fin el monitor de Tabatta. Yo, temerosa le pregunté – Voy a hacer Tabatta! Crees que podré??- …- Claro!!!!- me respondió con firmeza, y me dio con firmeza una pesa que pesaba un quintal y empezó la clase sin más dilación. Yo, muy obediente, empecé a hacer todos los movimientos que el marcaba, cada vez más difíciles. El chico del principio que me miró raro, resoplaba sin parar e incluso se paraba en algún momento. Yo seguía y seguía, motivada por la sensación de saber que el profesor confiaba en mí y también por el orgullo de poder decir en los vestuarios que no había sido para tanto. Fueron los 20 minutos mas duros que recuerdo en mucho tiempo. Peor que cuando corres como una loca para coger el autobús, cargada con las bolsas de la compra!!!. Pero pude!!!de pronto el profesor dio por finalizada la clase. Yo estaba tumbada en una colchoneta, con la boca seca y el corazón como una locomotora. En estas, el monitor se me acercó y me preguntó – Vas a seguir haciendo ejercicio???- y yo, ingenua de mí, y entendiendo que se refería a una broma al verme tan derrotada en el suelo, preguntándome si después de esta iba a abandonar el deporte para siempre, respondí. Si!!Claro!!!. – Pues corre, no pares! a la Elíptica 15 minutos!!!…………. Como???Se estaba refiriendo a si iba a hacer ejercicio en ese mismo momento??? Pues yo, ni corta ni perezosa y rogándole a mis piernas que me obedecieran, me fui a la elíptica obedeciendo al profesor…

Qué conclusión saqué de esta experiencia y porqué he decidido contárosla hoy aquí???Porque quiero que penséis en el poder real que tenéis cada uno de vosotros. Que muchas veces, abandonamos propósitos por el miedo al fracaso, y que deberíamos pensar que el fracaso debe ser más un motivo para intentarlo que para abandonar el propósito. A veces, creer en uno mismo, es fuerza suficiente para alcanzar las metas, y si nos dejamos llevar por lo que los demás nos dicen o esperan de nosotros, no solo nos perdemos la experiencia de haberlo intentado, aunque sea para decidir que no volveremos, sino que dejamos de conocer la cantidad de capacidades que tenemos, y de este modo, nos perdemos parte de nosotros mismos. Intentarlo y fracasar, es mil veces mejor que no intentarlo nunca. Es importante sumar experiencias, aunque sean de fracaso, porque todo forma parte de ti, aunque sea sangre . No dejes de intentarlo porque te digan que no puedes. Grita, sufre, ama, ríe, llora y tírate en paracaídas si sientes que lo necesitas. No llegues a viejo sin cicatrices en el cuerpo.

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